Por qué deberías hacer más actividades con tus hijos al aire libre

Acostumbrar a los más pequeños a actividades físicas al aire libre es el mejor camino para acabar con el sedentarismo y cuidad su salud en el futuro.

Por qué deberías hacer más actividades con tus hijos al aire libre

Acostumbrarles a realizar actividades al aire libre es clave para su salud futura.

Foto: Getty
10

Parece que cuando llega la primavera, salimos de nuestra propia hibernación casera y nos apetece hacer planes al aire libre. Al menos esa es nuestra intención. Porque aunque al mirar por la ventana se nos ocurran un montón de planes con los que disfrutar del sol y su serotonina, lo cierto es que al final acabamos cayendo en las mismas rutinas de siempre, frente a la pantalla de la televisión o del ordenador. El problema no es solo que nosotros no hagamos más actividades físicas al aire libre, sino que tampoco las hacen nuestros hijos, que también acaban en su habitación mirando el móvil o jugando a algún videojuego.

Sí, puede que nos planteemos pasar un fin de semana fuera, haciendo actividades familiares como piragüismo, montar a caballo, preparar una yincana por el campo o en definitiva, algo que se salga de la rutina habitual. Sin embargo no se trata tanto de hacer una escapada puntual, sino de modificar las rutinas semanales, para sacar tiempo y hacer actividades en el exterior, que puedan mejorar el bienestar de toda la familia, a corto y largo plazo.

Un país de niños sedentarios

Estudios como el realizado por la European Heart Network  nos sitúan como el cuarto país más sedentario de Europa, solo superados por Portugal, Bulgaria y Grecia. No en vano, según un reciente estudio del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte el 73 % de los españoles no realiza la actividad física que necesitaría para proteger su salud de enfermedades físicas como la hipertensión, la diabetes o la hipercolesterolemia, pero también de patologías mentales como la ansiedad, el estrés o la depresión. Una recomendación que pasa por 30 minutos al día de ejercicio físico, aunque sea ir y volver andando del trabajo y del colegio.

Porque el problema no está solo en los adultos, en España, según datos de la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad y de las enfermedades metabólicas (SECO) , de cada 10 niños y adolescentes de 2 a 17 años, 2 tienen sobrepeso y 1 obesidad. Algo que contrasta con sus hábitos de vida. Según el estudio Sedentarismo en niños y adolescentes españoles ANIBES, el 48,4 % de los niños y adolescentes de 9 a 17 años, pasa más de 2 horas al día delante de una pantalla, independientemente del día de la semana. Pero lo peor es que el 49,3 % supera este tiempo en los días de entresemana, y el 84 %, precisamente durante los fines de semana. Y es que acabar con el sedentarismo, pasa por acostumbrar a los más pequeños a dejar el mando de la consola y salir a moverse y disfrutar de la calle.

Tal y como explica Rubén Gadea, entrenador deportivo en SanusVitae, “los beneficios de las actividades físicas y deportivas en los niños y adolescente son casi infinitos, entre los cuales, hay que destacar que mejorar no solo su salud y calidad de vida, sino que también mejora su autoestima, ayuda a la socialización, aporta educación en valores y se aprende la importancia del esfuerzo”.

Las actividades al aire libre les ayudan a superar el individualismo de las tecnologías.

Aprovechar el buen tiempo primaveral

La llegada del buen tiempo es el mejor momento para proponer un cambio en las rutinas de toda la familia. En este sentido, la pedagoga Cristina Conde  añade que “realizar actividades deportivas o de otro tipo, en espacios exteriores, es muy beneficioso para los niños; ya que de esta manera conocen otros entornos de la ciudad o de la naturaleza”. No solo desde el punto de vista deportivo, sino también del educativo, ya que “de esta manera tiene más oportunidades de socializar con otros niños y familias; también de conocer la diversidad tanto de personas, como de espacios”.

Salir del entorno y por ende, de su espacio de confort, les ayuda a vivir nuevas experiencias, que pueden ser muy enriquecedoras “en cuanto a juegos, piscina, playa, rutas de senderismo, el agua del mar, la arena, animales, árboles, etc. Es muy importante que tengan experiencias positivas, para que las recuerden y más adelante sigan teniendo deseos de experimentar y conocer espacios diferentes”.

Además, según los expertos, la experiencia es más positiva si la realizan con sus padres, ya que no solo disfrutamos de más tiempo de calidad en familia, alejados del individualismo de las tecnologías, sino que también aprenden de forma más efectiva a través del ejemplo y se acostumbran desde pequeños a estas rutinas al aire libre. “La tecnología está muy bien, pero para desarrollar cuerpo (huesos y músculos) y mente (conexiones neuronales que realicen sinapsis) de manera integral necesitamos salir al exterior y conocer el mundo. Las actividades más interesantes están en el exterior, donde pueden observar, seguir aprendiendo y descubriendo como pequeños exploradores”, matiza Conde.

Diferentes actividades según la edad

Desde un punto de vista pedagógico, es importante seleccionar qué actividades pueden estimular más a los niños para que disfruten de los espacios abiertos. En este punto, Cristina Conde añade que para los niños más pequeños, “algunas de las actividades más interesantes son las de observar los insectos, las flores, las cortezas y las hojas de los árboles”, teniendo en cuenta que no podrán recorrer grandes distancias. Sin embargo, según crecen, hacer rutas sencillas puede ser también recomendable, siempre teniendo en cuenta “que tengan longitud y pendiente adecuadas a la edad; es decir, que no sea un esfuerzo desmesurado ya que no son adultos y no es bueno excederse. También es aconsejable informarse antes sobre la ruta, por los peligros que podamos encontrar en el entorno”.

Si penamos más en deportes al aire libre, bien sea con la familia o con otros niños, Rubén Gadea aporta que “en edades tempranas es mejor no optar por la especialización, es decir, siempre recomiendo que los niños practiquen un gran número de actividades y ejercicios diferentes para que conozcan las diversas modalidades que existen, lo que les ayudará a adquirir un gran número de patrones motores y conseguirán un mejor desarrollo psicomotriz”.

Sin embargo, cuando ya se hacen más mayores, otra opción es acostumbrarles a algún deporte en particular. Cristina Conde insiste en que no siempre hay que optar por los deportes estrella, porque sean los más conocidos, sino por aquellos que realmente les gusten y les suponga más una motivación que una obligación, ya que de forma contraria será contraproducente en un futuro. “A muchos niños y niñas les gusta el fútbol, pero existen muchos otros deportes interesantes que se pueden realizar”. Así, Conde cita algunos como: baloncesto, voleibol, natación, balonmano, atletismo, ping pong, ajedrez, skate, ballet, gimnasia rítmica, futbolines exteriores, pádel, surf, campo quejado, estatuas inmóviles, etc.”. Igualmente, la pedagoga apunta a que antes de acudir a un gimnasio, podemos ir con ellos a parques y zonas verdes donde también hay máquinas deportivas, para que se vayan familiarizando con ellas y lo vean como una actividad divertida. Eso sí, “es conveniente explicarles cómo funciona esa máquina y servirles de ejemplo/modelo antes de que ellos se suban”.

10

Para poder comentar debes estar registrado y haber iniciado sesión

¿Eres nuevo?