¿Es verdad que nuestro pelo cambia cada 7 años?

La teoría del ciclo de vida capilar es una de las dudas más recurrentes de Internet. Buscamos respuestas.

pelo

Un poco de nostalgia seriéfila capilar: el día que Jessa y Hannah se peinaron para la boda de Marnie en 'Girls'. Foto: HBO

No sabríamos decir por qué, pero hay temporadas en que nuestro pelo parece más pobre y otras en las que sin haber hecho nada en especial, lo notamos con más volumen, como renovado. Aunque obviamente hay productos que ayudan a mejorar su aspecto, lo cierto es que el pelo tiene su propio ciclo, ya que de hecho se renueva cada cierto número de años.

Suele decirse que nuestro pelo se regenera cada 7 años, pero es un dato que hay que explicar en detalle, porque tiene sus matices. Para empezar que, obviamente, no perdemos y renovamos todo el pelo a la vez. Según David Saceda Corralo, tricólogo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, “nuestro pelo se suele renovar con más frecuencia. Habitualmente un cabello nuevo dura alrededor de uno a tres años. Después se cae y saldrá uno nuevo que durará un tiempo similar”. ¿Entonces de dónde surge la teoría de los 7 años? La explicación del tricólogo es bastante sencilla, y es que “cada pelo hace este recambio a su propio ritmo y, como tenemos millones, tardaríamos alrededor de 7 años en renovar el cabello por completo”.

No solo crece, también adelgaza

Aunque estas cifras son así a grandes rasgos, hay que entender que el crecimiento del cabello es un proceso algo más complejo y que depende también de los propios folículos. En este sentido, David Saceda explica que “el 85% de nuestro cabello está en crecimiento constante, aproximadamente crece 1 cm cada mes. El otro 15% es cabello maduro, que ha dejado de crecer y que tarde o temprano se caerá”.

Es por ello que una vez que ha caído cada raíz, crecerá un nuevo pelo durante ese tiempo de 1 a 3 años sin interrupción, por lo que podría decirse que “nuestro cabello se está renovando constantemente, y por eso no nos tiene que preocupar una caída moderada diaria”. De hecho, explica que lo normal es una caída de unos 100 cabellos al día, recordando que al contrario que otros mamíferos, que cambian el pelaje en una época determinada, nuestro pelo no cae y se renueva solo en una momento concreto.

Por su parte, Mayte Truchuelo dermatóloga del Grupo Pedro Jaén recuerda que lo que sí es cierto es que “en primavera y otoño son estaciones donde se suele notar mayor caída de pelo”, aunque hay otras circunstancias que pueden precipitar dicha caída. Así, más allá de la caída estacional, la experta señala otras causas como “el estrés, el propio parto, si se da el caso, son circunstancias que también afectan al cabello de las mujeres en algún momento de su vida”. Tampoco olvida mencionar la alopecia androgénica, la calvicie asociada a la herencia genética y a la edad, tanto en hombres como en mujeres, ya que “entre un 30-50% de las mujeres podrían tenerla en mayor o menor grado”.

Asimismo, Mayte Truchuelo aporta que no solo hay que fijarse en el crecimiento, sino también en la pérdida de volumen, ya que “el pelo, una vez que se desarrolla por completo va a tener un mayor grosor, mientras que los pelos que van a caer se van haciendo más finos”, razón por la que también puede variar nuestro volumen, pese a tener la misma cantidad de pelos. Asimismo, Truchuelo insiste en que hay otro factor a tener en cuenta, y es que “con la edad vemos la miniaturizaron folicular, que no es otra cosa que los folículos van degenerando y fabricando pelos más finos y pequeños, incluso vello y finalmente habrá zonas donde no salga”, por lo que con los años es normal tener menos pelo y notar como va degenerando su crecimiento.

Factores que lo condicionan

Si bien todas estas explicaciones son ciertas, hay que tener en cuenta que no todo el mundo tiene el mismo pelo y, por tanto, hay ciertos factores que harán que nuestro cabello pueda funcionar con algunas peculiaridades. Por ejemplo, según David Saceda, es cierto que hay algunas excepciones en las que cada pelo sí que tiene una fase de crecimiento de 7 años, como ocurre en la etnia hindú “donde las mujeres tienen melenas especialmente largas”. De forma contraria, “otras razas o algunas personas en concreto tienen fases de crecimiento más acortadas, de alrededor de 1 año, y su cabello es más bien corto”. Así, el factor que realmente determina el crecimiento es la propia genética de cada persona, aunque también influyen otros como “la edad (cuanto más joven, mayor fase de crecimiento) y el estado de salud (alteraciones del tiroides o los niveles de hierro pueden acortar la fase de crecimiento y producir una caída precoz, entre otras alteraciones)”.

Igualmente, Mayte Truchuelo no olvida por su parte la influencia de otros factores como “nuestra alimentación o los propios cuidados del cabello, por ejemplo, en cuanto a hidratación, además de cuestiones como nuestro número de folículos, la circulación a nivel local, factores hormonales, ambientales, etc.”

¿Podemos hacer algo para mejorar el crecimiento?

Si bien ante los factores genéticos o los relativos a la edad, poco se puede hacer, otras cuestiones como la hidratación del cabello, la alimentación o los factores ambientales, sí podemos cuidarlos para favorecer su crecimiento. Asimismo, la dermatóloga añade que habrá que evitar “el uso excesivo de planchas de pelo o productos agresivos que puedan dañar la estructura del mismo (aunque no tanto su crecimiento)”, insistiendo también en desmontar falsos mitos, ya que por ejemplo el lavado diario no incrementa la caída del cabello, como se suele pensar. Por otra parte, también se puede optar por “administrar suplementos con vitaminas y oligoelementos, que estén implicados en el crecimiento del pelo, para ayudar en su fabricación”.

Asimismo, sobre por qué hay ocasiones en las que el cabello tiene mejor aspecto, aunque no hayamos seguido estos consejos a rajatabla, el tricólogo aporta que, por ejemplo, puede influir “la calidad de la cutícula (capa externa del pelo), la secreción grasa del cuero cabelludo y el grosor del tallo del pelo”, y que estos factores pueden cambiar en momentos puntuales por estrés o cambios hormonales, pero también por las condiciones del ambiente. “Por ejemplo, si vamos a la playa es normal que el pelo se nos aclare con el sol, pero también se daña la cutícula por lo que el pelo perderá brillo y tendrá un aspecto más frágil. O en los períodos de estrés la secreción grasa del cuero cabelludo aumenta y el pelo puede quedar apelmazado y con descamación”.

Otro momento clave es el embarazo, durante el cual, según Saceda “se producen una serie de cambios hormonales que favorecen el crecimiento del cabello”. Además, durante el mismo, “se suele tener una percepción de mayor volumen y brillo, un aspecto más saludable en definitiva”. Si bien esto es durante el propio embarazo, tras el mismo, el experto concluye que “los niveles hormonales se vuelven a alterar y el pelo que se ha mantenido en crecimiento continuo durante toda la gestación, se cae. Es lo que se conoce como efluvio telógeno agudo, el nombre médico que se le da a la caída repentina del pelo maduro de nuestro cabello”.

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