11 tipos de personas que todos tenemos en Whatsapp

Desde el que nunca contesta, hasta el que siempre propone planes o el que crea mil grupos paralelos, todos tienen su explicación.

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Analizamos los distintos tipos de amigos de Whatsapp y por qué se comportan así.

Foto: Laura Pacheco
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Normalmente, cuando querías saber algo más sobre la personalidad de alguien, solías estudiar sus gestos, su forma de hablar o indagar un poco en su vida. Ahora, donde tienes que buscar es en sus redes sociales. Si lo pensamos bien, las redes han hecho relucir aspectos de nosotros mismos que en ocasiones desconocíamos, incluso han sacado lo peor de algunas personas, gracias a la ventaja del anonimato. De hecho, son diversos los estudios psicológicos basados en las redes sociales. Uno de los más recientes, publicado en Personality and Individual Differences concluía que se pueden saber rasgos de nuestra personalidad según nuestro estado de Facebook, pudiendo averiguar si se era extrovertido o más bien algo narcisista.

Sin embargo, a veces no hace falta ser muy observador para saber diferenciar el perfil de las diferentes personas, con las que interactuamos, por ejemplo, dentro de un grupo de Whatsapp. Si bien podemos identificar a cada uno con un rasgo concreto, preguntamos a los expertos si hay motivos detrás de cada uno de estos comportamientos:

El que contesta absolutamente a todo: Sí, ese que debe vivir enganchado al móvil, o como reflexiona Rosario Guillén, bloguera y socióloga, “puede que cuente con alarmas especiales para que no les escape ninguna actualización”. La explicación más sociológica puede ser que sean personas que “necesitan pertenecer a algo y ser aceptados por los demás”. De esta forma, “en Whatsapp han encontrado su hábitat ideal. Son claramente dependientes y en un pueblo sin cobertura, si les abandonas para ir por el pan, podrían entrar en shock con facilidad. Un mensaje leído y no contestado, podría ser para ellos una ofensa”.

El que contesta siempre con un emoticono: Puede que lo haga porque es un tanto pasota, o porque es más creativo, el caso es que al menos hace el esfuerzo. Por ello, Guillén apunta a que “si los temas que suelen aflorar en el grupo suelen ser delicados, el emoticono es el equivalente a una balsa de aceite, capaz de permitirte flotar sobre la inmundicia. En este caso estaríamos ante una persona muy inteligente, que usa los emoticonos para no tener que elaborar un discurso que le implique, pero deja constancia de su participación”. Otra opción es que sea el artista del grupo, que con solo emoticonos sea capaz de decirnos más, que otros con sus parrafones.

El que manda todo el rato fotos y vídeos de chistes: Desde la perspectiva de Rosario Guillén, este perfil podría tener dos explicaciones. Una idea es que corresponda a “aquellos que llegaron tarde a la tecnología y que han encontrado una forma de mostrar su presencia en redes, sin tener que escribir mucho”. Es decir, que a lo mejor “el vídeo de monos que te ha mandado tu padre, es un ‘te quiero’ encubierto” y estaría bien tenerlo en cuenta como tal. Otra idea es que simplemente se trate de personas que “no tienen mucho tiempo para los demás o que están muy cansados de Whatsapp, pero que no quieren que olvidemos su presencia”.

El que siempre manda audios: En este punto la socióloga lo ve bastante claro, se trata de personas que “se gustan cuando hablan y se gustan cuando se escuchan”, es decir, que son un tanto egocéntricas, pero también prácticas y divertidas. Por ello, deciden hacer uso de una función, que para algo está ahí, pero también “disfrutan de los matices que permite el audio y si no les importa hablar mientras pasean por la calle o hacen la compra, mucho menos les importa que tú no te encuentres en un lugar práctico donde escucharles”.

El que propone todo el rato planes: Se trata de un perfil más amable, que Guillén relaciona con “personas alegres, positivas y llenas de energía”. Porque pese a las pegas y a las negativas, lo sigue intentando y, si el plan no ha salido en un grupo, prueba a preguntar en otro. “Son personas con una capacidad de superación que rozan lo inhumano. No se rinden, y cuando en la penúltima negativa su moral se viene abajo, descubren un nuevo plan que comentar, capaz de hacerles sobrevivir”. Además, es una persona detallista porque “sus mensajes se suelen acompañar con horarios, precios, anécdotas, fotos y críticas”.

El que pone pegas a todos: O lo que viene siendo, el antagonista del anterior. Es esa personalidad que de niños identificábamos con el pitufo gruñón y que de mayores hemos empezado a llamar persona negativa. “Ese miembro del grupo que necesita demostrar su dominio, intentando que la masa le siga y el plan no se cumpla. Alguien negativo, malhumorado, perezoso, seguramente egoísta y tacaño. Alguien a quien criticáis en paralelo, justificándole con un ‘es que es así’, pero que en realidad lo único que aporta es conflicto”. Por eso, Guillén no lo duda. Estaríamos hablando de una persona tóxica, eso que también está tan de moda. Por si tenemos dudas, a la hora de identificarlo, “sus mensajes se acompañan de interjecciones de molestia y de emoticonos maléficos”.

El que sale y entra del grupo todo el rato: Él se empeña en irse y vosotros en volver a incluirle. Este tipo de persona, según la coach Gemma Panadés “es alguien muy seguro de sí mismo que simplemente no participa en las conversaciones que no le interesan y desconecta sin miedo a ser juzgado, porque en su interior sabe que las amistades no se miden por pertenecer o participar en un grupo de Whatsapp”. Eso sí, “entrar y salir de los grupos cuando quiere, le hace sentirse importante”.

El que nos mete en varios grupos diferentes con casi las mismas personas: Uno para el cumpleaños, otro para la escapada del puente y otro para la cena del sábado, sin el que me cae mal, si hace falta. Así hasta vernos en tantos grupos, con la misma gente, o parecida, que hemos perdido la cuenta. Al final simplemente se trata de una persona “a la que le encanta organizar y estar pendiente de los demás, adora las relaciones, le gusta la comunicación y la libertad de crear infinitos grupos, porque le hace sentirse libre y útil”, aporta Panadés.

El que tarda mucho en contestar: Tus mensajes se quedan en ‘vistos’ indefinidamente, en cambio, cuando por fin quedas con él, está pegado al móvil. ¿Por qué? Según Panadés “es una persona que prioriza y punto”. A lo mejor es tan sencillo como que “no le interesan tus conversaciones o sencillamente tenéis tanta confianza que responde a su antojo”. Sin embargo, “cuando quiere y le interesa algo de verdad, no lo suelta”.

El que usa el grupo para tener conversaciones solo con una persona concreta: Por eso, acabas leyendo mil mensajes de una conversación privada, de la que no sabes ni los antecedentes, y de la que a lo mejor preferías no enterarte. ¿El motivo? Para la coach estaríamos ante “una persona transparente que, cuando siente debilidad y simpatía por alguien, no puede evitar crear un diálogo a dos, olvidándose de que está en un grupo y de que existen más personas atentas a la conversación”, eso sí, siempre sin mala intención.

El único que escribe cuando parece que el grupo lleva mucho tiempo inactivo: Porque antes de salirse del grupo, siempre hay una última oportunidad de reanimación. “Esta persona es animadora y motivadora por naturaleza, es muy sensible y en sus líneas siempre está escondido un ‘pienso en vosotros’, ‘os echo de menos’ o un ‘os quiero’ encubierto’”, aporta Gemma Panadés. Realmente “no espera una respuesta concreta, sencillamente al hacerlo se siente muy especial y le llena de energía positiva”.

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