7 pruebas de que el limón es tu mejor aliado de belleza

Pon un limón en tu vida y úsalo como cosmético. Si no sabes cómo, te lo explicamos.

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Foto: Corbis
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El zumo de limón es rico en flavonoides, aceites esenciales, minerales y vitamina C, entre otros compuestos. Esta alta concentración en vitamina C es lo que podría explicar alguno de sus muchos efectos beneficiosos.

Estos son sus 7 principales usos en el mundo de la belleza (más una octava amplicación totalmente prohibida):

1. Blanquea las uñas

El limón tiene propiedades blanqueantes porque es un disolvente de sustancias tóxicas. “Mejora y fortalece el color de las uñas que en ocasiones se ve alterado por el uso excesivo de esmaltes de mala calidad o por el tabaco -explica Cristina Vigo, propietaria del salón de belleza Boris y Saky-. Nosotros recomendamos la manicura 'Sunset' para la correcta aplicación de los cítricos como tratamiento blanqueante, tanto para las uñas como para la piel de las manos, ya que es rica en vitamina c”.

2. Acaba con las manchas de la piel

“La vitamina C es un antioxidante efectivo en el tratamiento de la hiperpigmentación (manchas solares y melasma), el fotoenvejecimiento (producido por el sol) y tiene cierta capacidad para activar la producción de colágeno”, señala la doctora Cristina De Hoyos, dermatóloga de Clínicas Ceta. Los efectos de aplicar el zumo de limón sobre la piel no son bien conocidos, pero son múltiples los cosméticos y fórmulas magistrales que lo emplean.

3. Reduce la grasa del cabello

El limón es un cítrico natural y, como tal, es rico en vitaminas de los grupos B, C y A. Estos hidroxiácidos nutren el cabello y limpian el exceso de grasa. “Para que realmente sea eficaz tienen que darse varias condiciones: que el pelo sea claro natural, especialmente rubio, y que tenga cierta grasa. En este caso, el limón produce una quemadura ácida, similar a la de los exfoliantes químicos, que deja el pelo más limpio y brillante. No llega a aclarar el pelo pero sí se nota visualmente el efecto de limpieza que ejerce sobre él", apunta el doctor Víctor Salagaray, especialista en tratamientos capilares.

Al ser un componente natural no tiene efectos secundarios pero tampoco es recomendable usarlo indiscriminadamente. Lo aconsejable es aplicarlo una o dos veces por semana como tratamiento de choque y, después, será suficiente con hacerlo una vez al mes. Eso sí, no tiene ningún efecto en cabellos foscos, canosos, teñidos u oscuros.

4. Combate el acné

El ácido ascórbico es útil en el tratamiento del acné ya que reduce la oxidación del sebo, dificultando la formación de puntos negros. Además tiene cierto efecto antimicrobiano, disminuyendo la cantidad de P. acnes, la bacteria implicada en la producción de los granitos.

5. Exfolia tu piel

Puedes conseguir una fórmula exfoliante a base de zumo de limón, sal y aceite de oliva. “El jugo de limón contribuye a proporcionar efecto antioxidante y a disminuir la presencia de puntos negros. La sal, debido a su textura granular, actua como peeling mecánico, provocando la exfoliación de las capas superficiales de la piel (por tanto, no es recomendable en pieles sensibles o reactivas). Por último, el aceite de oliva, rico en ácidos grasos, aporta grasas a la superficie cutánea, lo cual no está indicado en personas con pieles con tendencia acneica”, añade la dermatóloga de Clínicas Ceta.

Antes de lanzarte a la 'alquimia', asegúrate de no tener ninguna afección que contraindique el empleo de estas sustancias.

6. Sirve como desodorante

Sí, sí, como lo lees. Si te has quedado sin desodorante, puedes utilizar un limón o su zumo directamente sobre la piel. “El principal motivo por el que al transpirar se produce olor es por la oxidación del sebo secretado por las glándulas ecrinas. El efecto antioxidante de la vitamina C puede impedir este paso y evitar el mal olor”, concluye la doctora De Hoyos.

7. Cura los labios

Gracias a su efecto antiinflamatorio, aplicar el limón sobre los labios irritados puede mejorar los síntomas (pero ojo porque otros ácidos presentes en la fruta pueden aumentar la inflamación y el escozor).

8. ¡No es un blanqueante dental!

La sabiduría popular le ha otorgado al limón poderes blanqueantes sobre la dentadura durante mucho tiempo… de manera incorrecta: “Hoy se sabe que ese efecto blanqueador se produce debido a la desmineralización (pérdida de minerales) provocada por la acidez extrema que tiene el limón”, explica la doctora Beatriz R. Vilaboa, de la Clínica Vilaboa, miembro de la Academia Europea de Estética Dental y profesora de la Universidad San pablo-CEU de Odontología Estética. “Produce destrucción de la capa superficial del esmalte y esto es irreversible, ya que no sólo genera esta pérdida de minerales (entre otros calcio y flúor) sino que además, debido a su efecto 'quelante', el limón secuestra el calcio del diente, de forma que no se puede volver a incorporar”.

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