10 ideas para que los niños no se aburran en la cena de Nochebuena

Las cenas navideñas pueden resultar aburridas para los niños si no tenemos algunos detalles en cuenta, que pueden marcar la diferencia para ellos.

Nochebuena 2016

Meterles en la conversación y no hablar solo de cosas de adultos es fundamental para que se integren.

La Navidad es una fecha que vivimos con especial ilusión cuando somos niños, sin embargo, en los momentos claves de la misma, como son las cenas de Nochebuena o de Nochevieja, pensamos más en los adultos. Puede que hayamos disfrutado de colocar el árbol, de ir a ver las luces de nuestra ciudad y que indudablemente en Reyes ellos sean los absolutos protagonistas, ¿pero podemos hacer algo para que las cenas y comidas navideñas les sean un poco más amenas?

En muchas ocasiones los niños perciben estas cenas como un momento aburrido e incluso angustioso, porque se sienten dados de lado por el mundo de los adultos entre conversaciones encendidas, platos de comida que no saben ni cómo han de comerse o algunas copas de más. Si queremos que eso cambie, y que las cenas navideñas sean también un disfrute para ellos, estos son los consejos de los expertos para conseguir que los más pequeños tengan aun un mejor recuerdo de esta Navidad:

1. Apagar las pantallas: Y eso incluye no solo el móvil y la tablet, también la televisión, que aunque puede amenizar un rato de la noche, no debe convertirse en la total protagonista. Diana Oliver, blogger y pate del equipo Madresfera insiste en que “normalmente la cena de Nochebuena es un momento de reunión familiar, de encuentros y de recuerdos. ¿Por qué no dejar aparcado lo digital durante esa noche y volver a lo analógico? “. Así propone reducir la atención que le prestamos a los WhatsApps, los vídeos y las redes sociales, “pero también a la televisión”, ya que muchas veces “dejamos aparcados a los peques frente a la pantalla para que estén quitecitos”. Luego nos extraña que su recuerdo de Navidad no sea el de su familia, sino el de los presentadores de televisión del momento.

2. Recuperar tradiciones: Si pensamos en nuestra propia infancia, y en lo que más nos gustaba de la Navidad, seguramente nos vendrá a la memoria algún momento en familia en la que nuestros abuelos o familiares nos enseñaban alguna tradición. Quizás una canción que era muy de nuestra casa, algún chascarrillo en particular o esa historia que se contaba cada Navidad. Por ello, la pedagoga y orientadora Cristina Conde insiste en la importancia de recuperar tradiciones. Cosas sencillas como “escuchar historias o vivencias de los abuelos y sus navidades, o incluso un momento para disfrutar no solo de canciones navideñas, sino también de contar cuentos y fábulas navideñas”.

3. Preparar en familia la cena: Si queremos inculcarles desde pequeños que de la cena de Navidad no se encargan los elfos domésticos, como en Harry Potter, y que es un trabajo que debemos hacer todos, es importante que todos en casa ayudemos a prepararla, lo que además puede ser un rato divertido en familia. Así, Oliver aporta que es bueno que “dejemos que manchen y que se manchen, y disfrutemos de esos pequeños momentos en familia a través de los cuales ellos aprenden a la vez que se divierten. Además, involucrándoles se sienten importantes, responsables y mayores”.

4. Decorar juntos la mesa: La cena no consiste solo en preparar la comida, sino también la decoración de la casa y de la mesa, donde además podemos echarle más imaginación y creatividad. “En función de la edad, podemos preparar manualidades sencillas los días previos a la cena para decorar la mesa de la cena de Nochebuena. Cositas sencillas como servilleteros, centros de mesa o dibujos de cada invitado dispuestos en cada asiento les resultará algo divertido. Después, entre todos, nos podremos manos a la obra para dejar preciosa la mesa en la que vamos a cenar”, recuerda la blogger de Madresfera. Además, en estas fechas, encontraremos multitud de tutoriales en internet para buscar ideas.

5. Dejar que elijan su ropa: Nosotros ponemos especial atención a lo que nos vamos a poner esa noche, vamos a juntarnos con más gente y queremos vernos favorecidos. Nuestros hijos e hijas también, por ello dejar que participen en la elección de su ropa, de su peinado e incluso dejar que se pongan algún complemento extra, ayudará a que sientan que esa noche es especial. Es importante que desde el momento de los preparativos se impliquen en el sentimiento festivo y que asocien la cena con un momento importante.

6. Una cena especial: Si los mayores aprovechamos esta fecha para darnos ciertos lujos con la comida, como con el marisco o con un plato especial de carne o pescado, ellos también pueden tener un menú que disfruten especialmente. Sobre este punto, Conde insiste en que seguramente ellos sean felices con un menú “estilo macarrones con tomate, hamburguesa con queso y panettone de chocolate”, aunque quizás no sea lo más sano y adecuado, ellos también se pueden permitir algún capricho por un día.

7. Hacerles partícipes de la conversación: Seguramente la cena de Nochebuena sea una cena de mayores, pero eso no quiere decir que toda la conversación gire en torno a política y otros temas de debate. También los más pequeños tienen cosas que contar, aprovechando que toda la familia está reunida. Así, Cristina Conde recuerda que “para iniciar una conversación con los niños, podemos empezar preguntándoles qué es lo que más les gusta, para saber que les motiva”. Preguntas del estilo “¿Quién es tu mejor amigo? ¿Qué tal en el cole? ¿Habéis hecho alguna excursión?”, les hará sentirse parte de la familia. Eso sí, nada de preguntar ya desde pequeños si tienen o no novio o novia, ese tipo de presión es una tradición familiar que es mejor no conservar.

8. Cantar villancicos: Cuando saquemos los turrones, no nos olvidemos comprarles algunos de los que más les gustan, como los de chocolate, y aprovechar el momento para hacer un cambio de ambiente, sacar panderetas, y por qué no, la botella de anís, para pasar un rato cantando villancicos. “Puede ser un momento divertido de risas, cantos y bailes”. Diana Oliver recuerda que podemos cantar “tanto villancicos como canciones actuales. Todo vale para pasar un momento juntos libre de aburrimiento”, recomienda la blogger.

9. Juegos para después de cenar: Cuando se acaben los villancicos, no vale empezar a bostezar, para los niños esta noche también puede ser una fiesta, y seguro que si ellos se animan, los mayores también acabarán pasándoselo mejor, que sentados en el sofá, viendo en la tele las mismas actuaciones de todos los años. Una opción puede ser jugar a algo en lo que todos podamos participar. La pedagoga da algunas ideas como “juegos de mímicas, como el de adivinar películas por gestos; juegos estilo tabú, en los que hay que explicar una palabra sin decir términos relacionados; o simplemente bailes que conlleven juegos y gestos, además de bailes en grupo”, como los que han aprendido seguramente en la minidisco de las vacaciones de este verano.

10. Si es posible intentar que haya otros niños: Las Navidades son para pasarlas en familia, pero no solo con los abuelos y los tíos, también los primos y los hijos de nuestros amigos, con los que nuestros hijos podrán jugar, hablar de sus cosas y disfrutar de su compañía. “Es aconsejable que, en lo posible, haya más varios niños con los que poder compartir esos días de Navidad”, recuerda Conde. Así, si los adultos ya no sabemos a qué jugar, seguro que ellos encuentran la forma de seguir haciendo esta noche especialmente divertida.

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