Yoga viajero a todo lujo

Alojados en lujosas villas y con variantes exóticas como el paddle board yoga.

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Clase de yoga junto al Lago Atitlán de Guatemala.

Foto: Escape de Shape

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Cuando Elizabeth Gilbert, encarnada en la gran pantalla por Julia Roberts, decidió liarse la manta a la cabeza y lanzarse a recorrer mundo para acabar orando en la India, ya sabía que no era la única mujer en el mundo que se encuentra a sí misma a miles de kilómetros de su casa. Su experiencia, novelada en Come, Reza, Ama, y llevada a la gran pantalla por Ryan Murphy, no difiere mucho de las escapadas de lujo con el yoga y la meditación como excusa que realizan muchos viajeros con ansias de calma al cabo del año. Porque, ¿quién dijo que el yoga es una disciplina ascética y que para alcanzar un buen estado de relajación uno ha de huir del mundanal ruido a un páramo descarnado? En los últimos años han proliferado escapadas a lugares exóticos que nada tienen que ver con la mística de la India para practicar yoga y disfrutar, de paso, de unas vacaciones de lujo.
Una de las empresas que se dedica a organizar estos viajes para yoguis acaudalados, Escape to Shape, no duda en ofrecer en su web escapadas de una semana “que combinan lujo, cultura y fitness en enclaves únicos por todo el mundo”. Cartagena de Indias, Estambul, el Lago Atitlán en Guatemala o Camboya son algunos de sus exóticos destinos y entre las actividades ofrecen yoga, Pilates, masajes y trekkings. Ni que decir tiene que el alojamiento es en villas bien acondicionadas donde no falta detalle. Y eso incluye coquetos ventiladores de aspas, aire acondicionado, sábanas de hilo y comida orgánica. El precio de estas escapadas de yoga cool anda en torno a los 3.000 € en habitación doble y los 3.500 si se quiere dormir solo. Porque sí, al igual que Julia Roberts en Come, Reza, Ama, muchas de estas escapadas para encontrar la paz y hallarse a sí mismos, las realizan personas sin pareja o en mitad de una crisis personal (que no económica, vistas las tarifas). Casi siempre, mujeres. Niti, una de las viajeras agradecidas tras su experiencia en Bali en 2011, comenta que “son las vacaciones ideales para una mujer joven y moderna”. Erica Gragg, una de las profesoras del programa, no da nombres pero deja caer que de vez en cuando se encuentra a celebrities entre sus alumnas.
Desde Bali Yoga World Tours proponen sin más rodeos el Eat Pray Love Tour que pasa por Italia, India y Bali. Para que nadie se lleve a engaños dejan claro que el alojamiento en Italia es “no en un hotel sino en una excelsa villa privada a tiro de piedra del Vaticanoy los desplazamientos pueden ser en un Lamborghini. La meditación, el yoga y los tratamientos ayurvédicos no llegan hasta que se viaja a la India donde, para compensar, se duerme en un suntuoso palacio mientras que la limpieza de chacras la efectúa un sacerdote manku. Las dos semanas de retiro personal a todo tren salen por 11,700 €, vuelos incluidos. Otras opciones algo más asequibles hablan de destinos como Argentina, Marruecos o Indonesia.
Los californianos The Travel Yogi proponen Aruba, Santorini o Las Galápagos. El alojamiento es en hoteles boutique frente al mar y, como no podía ser menos, las actividades incluyen el agua como protagonista en sesiones de paddle board yoga, o lo que es lo mismo, yoga sobre una gran tabla de paddle surf. Cierto que mantener el equilibrio sobre una tabla mecida por las olas tiene su dificultad pero es indudablemente más placentero que hacerlo sobre una triste esterilla en casa.
En España Marta Mahou a través de su Yoga Estudio  organizan cursos intensivos de verano en una lujosa residencia a las afueras de Marrakech. La alimentación, por supuesto, es vegetariana.
¿Y la India? Por supuesto, también hay viajes de lujo a la India para hacer yoga. Lux World Travel  además del consabido tour, realiza sesiones de yoga y meditación dentro o muy cerca de diversos templos. El viaje tiene un amplio contenido cultural y de inmersión en la cultura hindú (desde 2.600 € con salida desde Nueva York).
Dos claves antes de escoger un viaje: comprobar que las clases las dan profesores cualificados y cerciorarse de que lo organiza una empresa de solvencia. Porque al tratarse de empresas que se mueven muy bien por Internet los timos están a la orden del día.
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Yoga junto al Lago Atitlán de Guatemala.

Foto: Escape de Shape

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