Vendedores de ideas

Quien tiene imaginación, tiene un tesoro. Además de despertar la admiración del público, de las marcas que los contratan y de la crítica, las creaciones de estos profesionales también tienen beneficios económicos.

Creadores de ideas

Alex Trochut es nieto de Joan Trochut, uno de los tipógrafos más importantes del siglo XX. Con apenas 30 años, es uno de los diseñadores gráficos españoles con más proyección internacional.

Foto: Pablo Zamora

Si buscamos la palabra «crear» en el diccionario, el primer significado que encontramos es: «Producir algo de la nada». Poco más sabemos de la misteriosa capacidad creativa. Entendamos pues por crear, originar algo por primera vez, algo nuevo que jamás haya existido, una especie de don que parece ser muy selectivo, pues es un talento que alcanza solo a unos pocos. «La gente creativa es aquella que aporta soluciones originales, últiles y bellas. Estadísticamente es infrecuente pero consideramos que está, en distinta medida, en todo ser humano», afirma Carlos Rodríguez Sánchez, profesor de Psicología Básica de la Universidad Complutense de Madrid. «Se trata de llevar a cabo lo que intuyes. Es liberarte y poder expresarte por la palabra, el gesto, la pintura o la música porque si no acabarías en un manicomio», señala la bailarina, autora y directora de escena Marta Carrasco. «En mi caso, todo parte del alma. Soy tan extrema que es una cuestión de pasión y necesidad. Una obsesión», añade. Le lleva casi dos décadas al diseñador gráfico Alex Trochut, pero ambos le conceden un papel muy importante a los presentimientos a la hora de crear. «Los artistas filtramos lo que nos rodea para generar algo nuevo. En mi caso, me interesa más la parte intuitiva, lo que viene del alma», indica este joven tipógrafo e ilustrador que, con apenas 30 años, ha conquistado a clientes tan variopintos y exclusivos como Adidas, Nike, Coca-Cola, The New York Times o grupos de música como Arcade Fire y The Rolling Stones.

Creadores de ideas

Alicia Framis. Esta artista conceptual realiza obras de un marcado carácter social. Con sus piezas intenta superar los límites del arte a la hora de comunicar mediante el contacto directo y la unión de la gente.

Foto: Pablo Zamora

La artista Alicia Framis lo resume en una frase contundente: «A mí crear me da ganas de seguir viviendo». Esta autora conceptual, conocida por el componente social de su arte, está ahora centrada en llevar sus creaciones al espacio. Su obra Cartas al cielo busca la comunicación en todos los ámbitos a través de escritos que nunca pudieron mandarse. «Todo se hace con una intención, pero lo más difícil es lograr transmitir esa sensación que tuviste cuando pensaste la idea», explica. Por su parte, el doctor Rodríguez, especialista en psicología de la creatividad, apunta que no todo es cuestión de genética o suerte y solo con el trabajo continuado se consigue el hallazgo. «El psicólogo Hayes realizó un estudio por el que concluyó que para crear sus obras maestras, la mayor parte de los artistas requerían unas 20.000 horas», es decir, 10 años de inmersión profunda en un campo. «El artista debe ser una persona erudita, que debe saber de todo, de filosofía, de política, de economía.

Y como parte que somos de la sociedad recibimos una cantidad de información desbordante que debemos saber gestionar», añade Framis. Se necesita un contacto permanente con la actualidad, hay que mantener los ojos bien abiertos. «Observar cosas domésticas y prestar atención a elementos casuales», aclara el joven arquitecto Luis Úrculo, cuyo trabajo más conocido son las ilustraciones para Philippe Starck en el restaurante Ramsés de Madrid. Un arquitecto atípico que desarrolla su obra en audiovisuales, arte gráfico o instalaciones efímeras. «Me veo más como un artista que como un arquitecto. En el arte hay muchos menos prejuicios. Se juzga la obra pero, a priori, no se juzga el formato. Además, me interesa mucho más lo invisible. Las cosas que aún estando en la arquitectura no se desarrollan, como el movimiento y el sonido», explica el realizador del último vídeo de Zara para su renovada tienda de la Quinta Avenida de Nueva York. La creatividad en su caso responde más a una redefinición constante. «Son respuestas en distintos formatos a diversos problemas a través de una visión personal. Mi estímulo son los obstáculos. Los problemas son oportunidades».

Ningún artista olvida la situación económica que atraviesa el país y muchos, como Úrculo, le dan la vuelta para que juegue a su favor. En la tarjeta de presentación del publicista Gil Blancafort no figura su cargo. En su lugar hay una declaración de intenciones, un grito personal. «Vengo a decir que no estoy loco, que soy un emprendedor creativo. «Pienso que el momento en el que vivimos le da ironía a la creación», afirma. Giulietta Speranza, comisaria independiente y directora artística de Art Fairs, la empresa creadora de Just Madrid y de la feria MadridFoto, que en junio estrenará la cuarta edición, lo tiene claro.

Creadores de ideas

Marta Carrasco es coreógrafa, bailarina, creadora escénica y directora teatral. Entre sus obras más conocidas están Aiguardent y Blanc d’Ombra.

Foto: Pablo Zamora

«No son los mejores años para pensar en la rentabilidad del arte. A mi tarea de gestora le he añadido el adjetivo buenrrollista. Más que nada soy mediadora, entre artistas, galeristas, público y medios». Habitualmente se considera más fuerte la motivación interior que la exterior. «La mayor parte de las personas encuentra un gran placer en desarrollar sus capacidades creativas. Buscan realizarse más que recibir dinero, premios o elogios. Cuando un niño hace un dibujo, corre a enseñárselo a sus padres. Demuestra los dos rasgos fundamentales de la creación humana: alegría y deseos de comunicar el logro conseguido. Desarrollar la propia creatividad es uno de los últimos y más elevados privilegios de vivir», resume el profesor Rodríguez.

Esto es lo que lleva a la autora Marta Carrasco a pensar que vale la pena arriesgar. «Es impensable mantener más de un mes un espectáculo de danza en cartel. Pues yo lo voy a hacer en Barcelona con No sé si… Es un suicidio pero quiero demostrar que es posible». También adaptada a los tiempos que corren, la agencia de publicidad Yslandia, con Gil Blancafort como socio fundador, se define como la no agencia. «Después de 15 años de experiencia con multinacionales queríamos algo que no pecara de sus defectos. El miedo que provoca estar en crisis paraliza en muchos casos la innovación. Pero si hay ganas y una buena estrategia, todo puede ser», asegura.

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Gil Blancafort es Publicista y socio fundador de Yslandia, una agencia independiente que huye del protocolo de las grandes multinacionales. Entre sus clientes están Warnes Bros., PepsiCo y Nissan.

Foto: Pablo Zamora

En el proceso creativo hay muchos métodos que ayudan. «El listado de atributos, la matriz morfológica, la técnica Scamper, la sinéctica o el pensamiento lateral. Normalmente los creativos los usan de forma intuitiva, pero los profesionales agradecen recibir información sobre estas técnicas», señala Rodríguez. Los estímulos para lograr un buen trabajo suelen ser variados. Para desarrollar sus campañas publicitarias Gil Blancafort necesita un ambiente armonioso. «Me inspiran las cosas bonitas. Tengo que estar rodeado de belleza en un espacio tranquilo», confiesa. Sin embargo, Marta Carrasco, la autora de clásicos de la danza como Aiguardent, encuentra alicientes en el caos o en lo imperfecto. «El éxito es un gran porcentaje de inconsciencia. Hay que dejarla pasar, darle los buenos días y jugar con ella. A mí me estimula el ser más complejo de la Tierra que es el ser humano y sus conflictos. Y entre el hombre y la mujer exprimo más las historias de mujeres porque lo soy y porque pienso que somos más interesantes. Nos expresamos de manera distinta y espero que sea así por muchos años», concluye Carrasco.

Artista, mujer y madre, Alicia Framis comparte con la coreógrafa una diferenciación creativa según el género. «Lo veo en mi hijo cada día. Sin apenas referentes masculinos a su alrededor, tiene sensibilidad masculina. Además, en el mundo del arte he observado desde hace unos 15 años una tendencia de creación invisible. Un arte que no es el objeto en sí, que encuentro muy femenino. Creo que la mujer no necesita hacer cosas opulentas, grandes o invasoras del espacio sino algo más sutil. Veo diferente hasta la utilización de materiales o las posibilidades físicas para hacer una obra. Y creo que es algo natural», afirma. La mayor parte de los últimos estudios realizados sobre la posible diferencia de canalización de la creatividad entre géneros no encuentra desigualdades significativas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los estudios pioneros demostraban que casi todos los genios y creadores habían sido, en prácticamente todas las ramas, hombres.

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Luis Úrculo. Arquitecto y artista, este joven creador realiza diseño, vídeo, instalaciones y arquitectura efímera. Familiar del fallecido pintor Eduardo Úrculo, ha trabajado para Philippe Starck, Absolut, Renault, Zara y Davidelfin, entre otros.

Foto: Pablo Zamora

«En general han sido ellos los encargados de decidir en qué campos se valoraba la creatividad y los encargados de juzgar el valor de las obras. Algunos autores plantearon que podría deberse a las diferencias físicas, pero la idea mayoritaria lo explica por las variables sociales, culturales y ambientales que han condicionado las vidas de ambos géneros», señala el psicólogo Carlos Rodríguez. «Baste recordar que hace menos de 100 años las mujeres no podían votar, no podían disponer de dinero, abrir cuentas corrientes, etc. Igual que ahora en ciertas sociedades no pueden ni conducir un vehículo o mostrar sus rostros. Difícilmente se pueden desarrollar creativamente si tenían o tienen tales barreras», añade.

Con su larga experiencia observando a los artistas y sus trabajos, la comisaria Giulietta Speranza cree que no hay diferencias extremas. «Es cierto que las mujeres somos más pragmáticas, pero en cuanto al atrevimiento que hoy en día supone crear, veo igual a hombres y mujeres. Lo que sí he comprobado es que en las listas de artistas que realizamos para las distintas ferias hay veces que no hay ni una sola mujer». También Blancafort lo ha vivido. «En los 17 años que llevo en la publicidad he visto muy pocos cargos de creativa, pero más allá no veo que existan cosas que nos definan a unos y a otros». Por su parte, Úrculo se niega a hablar de diferencia de géneros. «Absolutamente no. Todo lo que sea separar o limitar es una barrera».

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Giulietta Speranza. Comisaria independiente, es conocida por su dominio de la escena alternativa y por dirigir las ferias MadridFoto y Just Madrid, dos citas con el arte más emergente.

Foto: Pablo Zamora

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