Ni Bikram, ni pilates: lo último para estar en forma es bailar el 'hulahoop'

Michelle Obama, Kelly Osbourne, Zooey Deschanel o Beyoncé son algunas de las celebrities que se han rendido al aro de plástico. Sus partidarias aseguran que quemas 600 calorías en 60 minutos.

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Michelle Obama, fan del hulahoop.

Foto: Getty

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El pasado 20 de enero Kelly Osbourne (@MissKellyO) escribía en su Twitter: “!Estoy dándole al hula-hoop ahora mismo! Cinco minutos por la mañana, cinco minutos por la noche… En cinco días he perdido cinco centímetros de cintura”. El tweet tiene más gracia si se lee con el Baila con el hulahoop de Enrique y Ana como música de fondo y se procura imaginar la escena de la chica del pelo lila moviendo las caderas en su dormitorio. Y no, aunque mucho ha llovido desde que la canción puso a toda España a bailar con el dichoso aro de plástico, la palabra sigue sin constar en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua. Ni con guión ni sin él. Ni está ni se la espera aunque con estas cosas nunca se sabe…

La hija de Ozzy Osbourne, rebelde, polémica e it girl a contracorriente porque alguien tenía que estar en las antípodas de la ideal Alexa Chung, ha perdido mucho peso en los últimos tiempos con lo que, cualquier alusión suya a alguna técnica para mantenerse en forma es automáticamente tomada como válida para mantener a raya el michelín. Y si Kelly es la prueba evidente de que el hulahoop funciona, Betty Shurin, experta en hulahoop o hooping como lo llaman sus defensores, pone cifras a este aro quemacalorías: 600 calorías cada 60 minutos. Claro que no puede ser un hulahoop cualquiera sino que ha de tener un cierto peso para que el esfuerzo sea mayor pero, haciendo la cuenta de la vieja, resulta que darle al hulahoop de Shurin quema tantas calorías como una sesión de running.

Shurin, algo así como la Jane Fonda del hulahoop, es una mezcla entre entrenadora todoterreno y freak capaz de correr la media maratón de Hollywood con un hulahoop girando sin parar en la cintura. Ni que decir tiene que ha diseñado y vende su propio hulahoop, el Betty Hoop, desmontable y con su bolsa de viaje para llevarlo a cualquier sitio, y advierte de los efectos nocivos de no ejercitarse con el aro adecuado. “Todo lo que pese más de dos libras (0,90 kgs) es peligroso. Ejercitarse con un hulahoop de entre tres y ocho libras es como si te golpearan en la tripa”. Un peso por debajo de las dos libras lo considera ineficiente, lo mismo que los hulahoops de fabricación casera o los que van rellenos de agua. Por supuesto, también vende sus DVDs donde muestra cómo mover el hulahoop desde las muñecas a los tobillos para tonificar todo el cuerpo. Lo llama HoopCore. Incluso incluye rutinas de yoga y hasta organiza retiros donde se practica una mezcla entre chi-balancing, yoga y hulahoop.

Los defensores del hooping sacan pecho ante un ejercicio tan simple y barato y esgrimen sus beneficios. Dándole al hulahoop con brío se mueven treinta músculos, se mejora el equilibrio, la flexibilidad, destreza y coordinación, y, con un uso continuado, se tonifican y moldean abdomen, nalgas y muslos. En suma, una alternativa barata al gimnasio apta para todas las edades. En Estados Unidos es un deporte en alza. La hoopmanía, por ahora, parece que no ha saltado el charco. Al menos eso se deduce al saber que las ventas de hulahoop de Decathlon en España, ese gran Zara del deporte, no se han incrementado, según confirman a S Moda desde su departamento de Comunicación. Pero todo es cuestión de tiempo…

Posiblemente la admirada cintura que lució Michelle Obama en la jura como presidente de su marido, Barack, fuera el resultado de muchas horas de hooping en la Casa Blanca. Esa misma cintura, elegantemente vestida por un abrigo de Thom Browne y ceñida por un cinturón de la firma americana J. Crew que horas después ya estaba agotado en tiendas y web, que mostró al mundo que se puede ser madre, tener unos años y lucir una figura envidiable. Algo parecido le sucede a la oscarizada actriz Marisa Tomei, otra de las incondicionales del hooping, que también cuenta con su propio DVD Core & Curves. Lo de Tomei con el hulahoop roza el virtuosismo, si no, no se explica que fuera capaz de atravesar el plató de Ellen DeGeneres con 12 centímetros de tacón, un little black dress y un hulahoop y lograra hacerlo girasobre su cintura como si nada. El rostro de la presentadora intentando imitarla es uno de los momentos más memorables de la historia del programa.

 


Zoey Deschanel, Beyoncé o Liv Tyler son otras de las famosas que reconocen mantenerse fibrosas con el hooping. Tal vez, practicando esa variedad tan americana como es el Hoop Dance (popularizado en los años 50) o combinándolo con Pilates siguiendo las pautas de Jen Bleier y su Hoopilates. Quizás con hulahoops de diseño o en plan DIY según algunos tutoriales fácilmente encontrables en Internet donde se enseña cómo hacer un hulahoop en casa a partir de mangueras de PVC. Para decorarlas, cinta aislante de colores. Bastante más profesional, en los boxes de Reebok Crossfit, un método de entrenamiento creado recientemente en Estados Unidos para tonificar músculos y perder peso de manera divertida en espacios diáfanos, ya se incluye el hulahoop como una rutina más junto a pesas y saltos. Sea como sea el hulahoop está de moda. Tal vez por eso Karl Lagerfeld nos propone ir a la playa este verano con el bolso hulahoop para Chanel. Él siempre tan visionario…

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Foto: Imaxtree

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