Madera y tecnología, unidas por la melancolía

Muchos de los 'gadgets' que hoy fusionan ese material natural con lo digital responden a cierto impulso melancólico y nostálgico.

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Los materiales orgánicos pueden llevarse fatal con el silicio: esta base para iPhone e iPad cuesta unos 200 euros en Etsy

Foto: Etsy

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Una pequeña empresa de Seattle, Lazerwood, acaba de lanzar un kit para sustituir las teclas de los macs por otras realizadas en madera. Algo que casi podría interpretarse como un homenaje al primer ordenador que Steve Jobs comercializó en 1976. Pues aunque parezca mentira existieron versiones del primitivo Apple I con una carcasa obtenida a partir del tronco de un árbol. Un trasto por el que algunos hipsters trasnochados hoy perderían la cabeza.

Muchos de los productos que hoy fusionan ese material natural con lo digital responden a cierto impulso melancólico. No en vano la madera fue uno de los fetiches de los diseñadores industriales en los años 70. Una década en la que se remataban con ella desde carrocerías de coches -los populares woodies- hasta videoconsolas -la Atari 2600-. Aunque la influencia de la cultura japonesa también es importante.

En Japón la carpintería más que un oficio es un arte. Por eso no es de extrañar que la veamos presente incluso en muchos productos de electrónica. Ya en 1937 el diseñador Isamu Noguchi realizó una radio con un diseño muy innovador, aunque sin olvidarse de las tradiciones. En su construcción se usó la baquelita -el primer material completamente sintético-, aunque simulando un acabado orgánico.

La firma japonesa Hacoa es una de las que más productos realiza fusionando la carpintería con la electrónica. En su extenso catálogo podemos ver desde fundas para el iPhone 5 hasta calculadoras o memorias USB. En Estados Unidos también encontramos empresas como Karvt, especializada en realizar accesorios de madera para productos de Apple.

Aunque algunos de los ejemplos más interesantes de lo que podría llamarse del ‘wood style’ los encontramos en productos realizados artesanalmente. Un buen ejemplo es la cámara Polaroid SX70 modificada manualmente con remates de madera. Esta pequeña obra de arte se vende bajo pedido por 405 euros. Una cantidad que no nos parece desorbitada teniendo en cuenta las horas de trabajo invertidas por el fotógrafo que la comercializa.

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Existieron versiones de la carcasa del primer ordenador que Steve Jobs comercializó en 1976 revestidas por troncos de árbol.

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La empresa Karvt está especializada en realizar accesorios de madera para productos de Apple.

Pero lo de unir modernidad y tradición también puede terminar muy mal. Hace pocas semanas la mítica firma de fotografía Hasselblad presentaba su nueva cámara, Lunar. Un ejemplo perfecto del peor concepto de lujo. Sus disparatadas líneas, pero sobre todo su empuñadura de madera y piel, la convierten en una de las máquinas más horrorosas jamás creadas. Pero lo peor es su precio: 5.000 dólares. Cinco veces más cara que cualquier otra de características técnicas similares.

Un desaguisado que sin embargo parece poca cosa al lado de la terrorífica edición especial de la cámara SD1 de Sigma, que costaba nada más y nada menos que 9.999 euros por el simple hecho de estar rematada en madera y sólo producirse 10 unidades. ¿Lograrían venderlas? Aunque en realidad la cámara de estilo picapiedra más fea es el prototipo que presentó Olympus en 2006. Un engendro que no se atrevieron, por fortuna, a comercializar. 

La firma surcoreana Asus también intentó en su día fusionar el bambú con el plástico en su portátil EcoBook, que pasó sin pena ni gloria por los escaparates. Otros ejemplos de cómo los materiales orgánicos pueden llevarse fatal con el silicio son estas memorias USB con forma de tronco, esta base para iPhone y iPad realizada con una rama de un árbol o esta locura de ratón. Todos ellos ejemplos perfectos de cómo puede ser mejor pensárselo dos veces antes de intentar restarle frialdad a nuestros 'gadgets'.

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La cámara Polaroid SX70 está modificada manualmente con remates de madera.

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Asus también intentó en su día fusionar el bambú con el plástico en su portátil EcoBook, que pasó sin pena ni gloria por los escaparates.

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La firma japonesa Hacoa es una de las que más productos realiza fusionando la carpintería con la electrónica. En la imagen, una funda para iPhone 5.

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