Hace veintidós años, un 2 de marzo de 1991, desaparecía el cantante y compositor Serge Gainsbourg. Dos décadas despues su figura como creador y personaje transgresor, músico de las mil caras y pigmalion, no ha dejado de crecer. La leyenda de un hombre que hizo suyas, como nadie, las armas del dandi seductor y artista provocador, continúa. Estas son las diez cosas que le hicieron grande.
Amor físico
Registrar un disco y una canción, Je t’aime moi non plus, donde por primera vez se escuchaba a una pareja realizar el amor no dejaba de ser una provocación en 1969. Si además, se cuenta con El Vaticano como espontáneo y no previsto “agente de prensa”, el éxito no pudo ser más completo. Como segunda parte de la historia, un evocador y sugerente Année erotique.
Chic and Choc
Aunque Andy Warhol institucionalizó el esmoquin con vaqueros, le debemos a Gainsbourg la combinación, después tantas veces copiada, de la americana con jeans. Añádanse unas zapatilla de tenis modelo Converse y tendremos el modelo completo.
El judío errante
Quizás como homenaje al pintor inglés Thomas Gainsborough transformó su apellido judío-ruso Ginzburg. Durante la ocupación alemana, el pequeño Lulu –el diminutivo familiar– llevaría la “estrella de sheriff” y gracias a su refugio en la Limousine la familia pudo escapar del exterminio. Abanderado de lo “políticamente incorrecto” dejó testimonio de un asunto tan sensible como el nazismo en el álbum Rock Around The Bunker en plena oleada del rock decadente.
Sweet Transvestite
Gracias a las artes de un fotógrafo como William Klein Gainsbourg nos mostró en el disco Love on The Beat su rostro como glamuroso travestí. Después de haber transformado a Jane Birkin en ser andrógino en la película Je t’aime moi non plus, exhibió sin ningún pudor, su cara más femenina y seductora.
Su cara B
Jane Birkin y Serge Gainsbourg vivieron sus días de vino y rosa, a medio camino entre una versión pop de La Bella y la Bestia y el mito de Galatea y Pigmalión en velada nocturna Chez Maxim’s. Gainsbourg le escribiría algunas de sus más bellas canciones y en correspondencia, desde su desaparición, Jane Birkin se ha convertido en su mejor embajadora musical.
En vivo y en directo
La televisión es testigo de cargo de algunas de sus famosas “salidas de tono”, como cuando le soltó a bocajarro a la cantante Whitney Houston un “I want to fuck you“ (Quiero follarte) o para mostrar lo que la hacienda fiscal se llevaba en impuestos de su trabajo, quemó un billete de 500 francos.
Anti-censura
¿Puede un autor hacer pasar una provocadora canción erótico-pornográfica por una inocente balada infantil? Pues esto fue lo que hizo con la canción Les sucettes y que su intérprete, la entonces princesa ye-yé, France Gall, cantaba con toda naturalidad, sin percatarse de los dobles sentidos, delante de las cámaras.
Lolita mon amour
A lo largo de su obra musical Gainsbourg repasó el mito de Lolita, el personaje que había lanzado mundialmente la novela de Vladimir Nabokov. La fascinación por esa mujer-niña nunca dejará de planear en su obra recogida en uno de sus álbumes malditos, Histoire de Melody Nelson.
Él y ellas
En el itinerario sentimental, artístico y musical de este dandi, cínico y tierno, se cruzaron nombres como Brigitte Bardot, a la que le consagra titulo y elegía amorosa, Initials BB, Catherine Deneuve, Juliette Gréco, Petula Clark, Zizi Jeanmaire, Anna Karina, Isabelle Adjani o Vanessa Paradis. Como proyecto deseado pero no correspondido, un álbum dedicado a Françoise Hardy, que se quedará finalmente sin realizar.
Amor de padre
El capítulo de transgresiones –apuntes escatológicos y versión reggae de La Marsellesa aparte- encontrará un motivo más para añadir a la cesta, cuando canta y aparece junto a su hija, Charlotte, en el tema Lemon Incest, además de ofrecerle un disco y una película. Charlotte Gainsbourg veinte años despues ha continuado tanto la faceta musical como transgresora del progenitor.
Hombre de moda
Su paso por la publicidad dejó secuencias inolvidables. Gainsbourg no le hará ascos a este medio de comunicación y lo aprovechará para mejorar su cuenta corriente gracias a su imagen mediática protagonizando anuncios para marcas como Palmolive, Konica o unas maquinillas de afeitar de Bic.
Serge Gainsbourg junto a Jane Birkin.



Comentarios
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Juan
05 de marzo 2013 | 09:18 h.
Y por seguir con el amigo Conciso, sólo por haber compuesto Gainsbourg canciones como La Javanaise, La chanson de Prévert, Le poinçonneur des lilas, por citar sólo las más ligadas a la "sensibilidad francesa", seguro que Francia y la cultura francesa siempre le recordará. Y se te olvida que sus canciones se estudian en los libros de texto, amigo Conciso.
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Juan
05 de marzo 2013 | 09:13 h.
Hombre Conciso, me extraña mucho que Jane Birkin tilde a su marido como ser repugnante, cuando desde su muerte lleva reivindicando su legado, ahora mismo está realizando una gira con sus canciones por todo el mundo, habría que informarse un poco y no ir diciendo tonterías, y lo de "españoles desconocedores de la verdadera Francia", para ti ¿ que Francia es la verdadera? Para mí la de Léo Ferré, Georges Brassens, Juliette Gecó, Françoise Hardy, y por supuesto, Serge Gainsbourg.
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Herni
05 de marzo 2013 | 02:15 h.
A Conciso: Estimado amigo, ¿me podría dar la referencia del libro de Jane Birkin sobre su marido? Lo he buscado en Internet y no encuentro nada. Le agradeceré si deja su información sobre la ficha de ese libro que ha leído usted en: hernanvallalva, arroba, el famoso correo del buscador más famoso. Muchas gracias por su atención.
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