“El miedo es mal compañero de viaje”

Entrevistamos al autor del nuevo libro 'El desafío de la felicidad'.

miedo

Esta chica está de viaje y sí que tiene miedo.

Foto: Getty

¿En qué se basa la felicidad de los seres humanos? Un 50 por ciento está determinado por nuestros genes; otro 10 por ciento depende de las condiciones que a cada uno le toca vivir y el 40 por ciento restante de nuestra voluntad, de acuerdo con las investigaciones de Sonja Lyubomirsky, una de las principales representantes de la psicología positiva. De ese amplio margen se ocupa Ignacio Álvarez de Mon, profesor de la escuela de negocios IE, en El desafío de la felicidad, el libro que presentó esta semana. 
 

El desafío de la felicidad

 

Asegura que ser feliz es posible. ¿Cuál es el truco?
El truco es que no hay truco. La felicidad no es algo que tengas que encontrar, ni siquiera que buscar. Es algo que tienes que construir día a día. Es cuestión de “a poquitos”, de actitud personal, de cómo te tomas las cosas. Tanto el pequeño desafío como el gran reto. Nos hacemos trampas con expectativas demasiado ambiciosas,  poco reales. Como decía Bertrand Russell, la felicidad procede de cosas muy sencillas que la gente complicada ni siquiera sospecha.

¿Cómo encajan sus ideas sobre la felicidad con estos momentos de crisis?
La gente busca resortes diferentes a los habituales para encontrar sentido a su día a día. La crisis está poniendo en tela de juicio fundamentos y parámetros que creíamos incuestionables. Muchas personas se montaban su felicidad en base a tener,  a conquistar, en lugar de los valores personales.  Ahora la gente es más consciente de que necesita agarrarse a algo para seguir tirando, y de que las agarraderas que tenía hasta ahora son más débiles de lo que creía.

Dice que una de las claves para el bienestar mental es la identidad. ¿Qué pasa cuando uno se identifica con su trabajo, lo que sucede con frecuencia, y lo pierde?
El error es identificarse con algo que no eres tú. Tu trabajo no eres tú. Parte de la solución llegaría si nos dejásemos de identificar con todo eso. Una identidad sana está por encima de lo bien o lo mal que te va en tu trabajo.

“Ser feliz es vivir sin miedo”, dice. ¿Cómo se las apañan los miedosos en un contexto tan apocalíptico como el actual?
Cuando hablo del miedo me refiero al componente subjetivo. No sólo a lo que me ocurre, sino a lo que creo que me podría ocurrir. El miedo te coarta, te limita, te pone a la defensiva;  es un mal compañero de viaje. Hay que contraponerle la ilusión, las ganas de vivir, motivación… Esto no quiere decir que tengamos que volvernos temerarios. Hay que enfrentar el miedo y superar lo que tiene de atenazador. Si tuviera menos miedo, la gente se atrevería a hacer más cosas. Eso genera un círculo virtuoso de ilusión e iniciativa. En España, por ejemplo, hay muy poco emprendimiento. La gente quiere seguridad. Pero esto se está acabando. De la necesidad vamos a sacar virtud. Animo a la gente a ser más consciente de sus miedos pero para superarlos.

¿Se considera feliz?
Razonablemente feliz. Me considero un luchador de la felicidad. Mi pronto, mi naturaleza, no es la felicidad, soy una persona atareada con sus miedos y sus limitaciones. Pero he comenzado a construirme un discurso de felicidad, e intento no darme motivos artificiales de infelicidad.

¿Cuál cree que es la relación entre las prisas y la felicidad?
Inversamente proporcional. La sensación de falta de tiempo, de pensar que las prioridades en tu vida no están siendo atendidas, es claramente un motivo de infelicidad. Si te falta tiempo, te falta vida. Es cierto que tenemos muchas presiones alrededor. Pero tenemos que tener disciplina interna  para ser conscientes de nuestras prioridades y observar cuándo las desatendemos.

Todo esto no se enseña en las escuelas. ¿Debería?
Esa sensación de urgencia, de agobio, por desgracia se la estamos pasando a los niños. Deberíamos ir más a su ritmo y menos al nuestro. Y su ritmo es el del disfrute, dedicar a las cosas el tiempo necesario, espontaneidad, sinceridad.  Los niños son unos educadores magníficos. Si nos ajustásemos mejor a sus prioridades nos iría mucho mejor. A nosotros como adultos y a ellos como niños.

@nataliamartin es periodista. Si quieres ponerte en contacto con ella escribe a natalia@vidasencilla.es

Comentarios

1

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  • 1

    maria jesus perez blanco

    29 de junio 2012 | 17:18 h.

    para mi amiga

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