Cuando Rafael Nadal comenzaba a dar muestras de no pertenecer a este planeta (ganar el séptimo Roland Garros va más allá de la raza humana), ha dado muestras de tener los pies en la tierra y tratarse de un chico de lo más normal cuando tras el último punto de partido ha saltado a la grada en busca de su novia.
El campeón, emocionado, ha abrazo y besado a Xisca en un gesto que nada tiene que envidiar al que protagonizaron Iker y Sara en la final del Mundial de Fútbol hace dos años. Al menos Xisca sí ha contestado rápido a la muestra de cariño.



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Barú
12 de junio 2012 | 23:28 h.
Un casto beso en la mejilla, me imagino que a solas y con tremendo subidón la cosa cambió!!! ajajajjaja biennn por los dos...