Arrepentirse de la belleza

O cómo reparar un rostro paralizado por el bótox, una liposucción con socavones, borrar un tatuaje o, incluso, repoblar unas ingles depiladas con láser. La vuelta atrás es posible.

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Tori Spelling y el canalillo que nadie quiere.

Foto: Cordon Press

Me puse pecho y el canalillo se me ha quedado como a Tori Spelling

O sea, muy pronunciado. “Sucede cuando el tórax es muy delgado, la paciente tiene poco pecho y se aprecia demasiado el perfil de la prótesis”, explica la doctora Josefina Royo de la Torre, subdirectora del Instituto Médico Láser. “La solución está en disimularlo con una lipotransferencia optimizada: rellenar la zona con una suave capa de grasa de la propia paciente”. Lo de “optimizada” significa que, una vez extraída la grasa del cuerpo, se purifica y se le añaden factores de crecimiento extraídos de la sangre del propio paciente. Cuando la grasa ya está lista, purificada y enriquecida, se infiltra en la zona deseada.

Me micropigmenté cejas o labios y ahora me veo rara.

“Hay dos opciones”,explica la doctora Lara Lidia Díaz Méndez, directora de la Clínica Armonía de Madrid. “Se puede corregir el color que no gusta. Por ejemplo, en el caso de lo labios, se haría con un color más claro, y micropigmentando en dégradé desde fuera hacia el interior del labio. De esa forma se consigue un resultado más natural y, probablemente, más en la línea de lo que ahora se busca. La otra opción es borrarlo con láser Q Switch. Requiere varias sesiones”.

El bótox me ha disparado las cejas hacia arriba

Los profesionales de la medicina estética lo llaman Efecto Mefisto. En la calle suele conocerse como “te han dejado las cejas como al Jocker”. Sucede cuando, por efecto de una toxina botulínica mal aplicada, las cejas quedan demasiado levantadas en la cola. “Se corrige inyectando una unidad de toxina a tres centímetros de distancia de la cola de la ceja hacia la zona temporal. En una semana el Mefisto habrá desaparecido completamente”, asegura la doctora Royo de la Torre.

 

Nicole

Qué se puede decir de Nicole Kidman y el abuso del botox que no se haya dicho ya.

Foto: Getty

Me ha hecho una lipotransferencia de grasa a los labios y me veo con labios de pato.

La grasa de uno mismo (grasa autóloga en la jerga médica) no es silicona. Hay una parte importante que se reabsorbe. Por eso, cuando se infiltra grasa se suele poner de más. De ahí el susto inicial al mirarse en el espejo y creerse la prima del Pato Donald. “Hay que tener en cuenta que la imagen de los primeros días no es la definitiva. Una parte se degradará en las semanas o meses posteriores a la intervención. Si aún así sigue sin gustar el efecto por otros motivos, como que te haya quedado alguna pequeña irregularidad, eso sí es muy fácilmente ‘corregible’, compensando dichas irregularidades con la infiltración de otros inyectables biocompatibles, como el ácido hialurónico”, explica la doctora Mar Mira, especialista en medicina estética facial y co-directora de la Clínica Mira+Cueto. Mientras se espera a que baje el nivel labial, la doctora Díaz Méndez sugiere “disimularlo con maquillaje. Mejor usar colores claros mate y huir de los gloss brillantes que siempre aumentan visualmente el volumen de la boca”.

Me he pasado con el bótox y ahora gesticulo menos que una esfinge.

Los profesionales en estos casos musitan la palabra “paciencia”. Mucha paciencia. “En un mes aproximadamente ya empezará a mover músculos y, en dos o tres se sentirá normal”, comenta la doctora Díaz Méndez. El plazo de tiempo para dejar de tener cara de póquer depende de la edad del paciente, de si habitualmente se pincha bótox o no, de la cantidad pinchada... Cuanto más frecuentemente se pinche, menos efecto hace porque el cuerpo se acostumbra. La doctora Mar Mira abre una vía de esperanza a aquellas personas que por quitarse arrugas se han quedado como una estatuilla de porcelana. “Hay fórmulas para acelerar la reabsorción de la toxina botulínica (o sea, el bótox en su nombre comercial más conocido) y recuperar más rápidamente la movilidad natural de la zona, de forma que en lugar de los 3-6 meses habituales, la paciente se puede librar del efecto en unas cuantas semanas”. La clave es “forzar reiteradamente el movimiento de la región tratada: moviendo la zona, se acelera el mecanismo de degradación de la toxina botulínica, favoreciendo su reabsorción”. Claro que gesticular con el rostro paralizado tiene guasa. “También se puede recurrir a la electroestimulación selectiva, o sea, gimnasia pasiva”. Se realiza con un equipo similar al que se usa para quitar michelines pero adaptado al minúsculo tamaño de los músculos faciales.

La lipoescultura ha sido un desastre: ahora estoy amorfa

Retocar la silueta con grasa de la paciente es todo un arte. Un poco de más o de menos será un grumo, un bulto o un socavón visible en nuestra anatomía. “Si ha habido escasa corrección se puede realizar una reducción de la talla de las zonas tratadas con un lipoláser”, desglosa la doctora IML. En el caso de que el médico se haya excedido a la hora de aspirar grasa, no queda otra que reponerla para tapar los antiestéticos huecos. “En este caso se hace con una lipotransferencia optimizada con grasa extraída de zonas del cuerpo más ricas en células madre (abdomen y costados). Esta técnica puede complementarse con la aplicación de plasma rico plaquetas porque sus factores de crecimiento aseguran un porcentaje de supervivencia de la grasa injertada mucho mayor”.

Me hice una liposucción (o un tratamiento de ultrasonidos) y ahora la grasa se me acumula en los brazos o en la papada

Estas técnicas lo que hacen es destruir los adipocitos, por así decirlo, los armarios donde el organismo atesora la grasa para épocas de vacas flacas. Normalmente, en la zona de glúteos, muslos, abdomen o cartucheras. Si desaparecen esos armarios pero siguen llegando grasas porque el paciente no ha modificado sus hábitos alimenticios, el cuerpo, que es muy conservador, se las ingenia para encontrar otros adipocitos. La cara interna de los brazos, la papada, incluso las rodillas pueden convertirse en almacenes de la nueva grasa. “Si la acumulación es muy severa habría que realizar otra liposucción en la nueva zona. También puede tratarse con Aqualix, carboxiterapia, mesoterapias específicas...”, explica la doctora Díaz Méndez.

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Al final resultó que el 'Winona Forever' tampoco lo fue tanto.


Quiero quitarme los tatuajes

Un tatuaje es para siempre. Eliminarlos es complicado. El láser que mejores resultados ofrece es RevLite SI, la última generación de láseres Q-switched. “Utiliza tecnología fotoacústica, con menor producción de calor y más seguridad”, explica la doctora Adriana Ribé, directora de la Clínica Ribe Clinic. Con este láser se logran borrar algunos colores especialmente rebeldes, como los verdes, azules claros, amarillos, naranjas y fluorescentes. Claro que la solución no es de hoy para mañana: se necesitan entre 6 y 10 sesiones. Y, aviso para navegantes y amigos de tatuarse sin pensarlo dos veces el nombre de un amor de verano efímero: cada sesión de borrado cuesta de 300 a 500 €, según el tatuaje.

En mi época de perroflauta me puse 50 piercings en la cara. Ahora soy pija y no sé cómo tapar los agujeros.

Las madres en esto son sabias: hay que pensarlo dos veces antes de hacer algo en la cara. Mucho más si se trata de taladrar. “Se soluciona con microcirugía o con un protocolo personalizado tratando la zona con láseres quirúrgicos, de corte, trabajando la piel para que comenzara a regenerarse y los orificios se vayan cerrando”, apunta la doctora Díaz Méndez. “Los agujeros en las narices pueden rellenarse con ácido hialurónico”, explica la doctora Mira. La mala noticia es que “esta técnica no es válida para todos las regiones del rostro. Algunas son difícilmente corregibles y la única opción es el injerto de tejidos”.

Y además llevé unos pendientes enormes que me han dado de sí los lóbulos

También se pueden rellenar sutilmente con ácido hialurónico. O recortar con una breve cirugía con anestesia local.

victoria beckham

Desde hace años, los rumores de que Victoria Beckham se deshizo de un supuesto aumento de pecho son constantes.

Foto: Getty

Pues el caso es que quería más pecho (o menos) del que me he puesto

No es infrecuente. Mujeres que tras operarse del pecho descubren que no es tan exuberante como deseaban (o que lo es, pero en demasía). “Para evitarlo en la medida de lo posible en las consultas previas se utiliza el escáner Vectra 3D Real-Life. En él la paciente puede ver cómo quedará su pecho según el tamaño de las prótesis”, aclara el cirujano Antonio Porcuna, codirector de la clínica Porcuna & De Benito. Ante la duda entre dos tallas, “siempre sugiero que se coja la mayor. Suele haber mayor porcentaje de acierto”. Si aún así, la paciente está disconforme, “a partir de tres meses de la cirugía se puede aumentar o reducir, pero implica nueva intervención”, apunta el doctor Rubén García Guilarte.

Me puse implantes faciales en los 90 y ahora parezco un guiñol

Los rellenos de hace un par de décadas dejaban bastante que desear en cuanto a calidad e, incluso, a seguridad, como los de silicona líquida infiltrada en la piel. La Clínica Planas cuenta con una nueva tecnología láser que elimina el relleno sin dejar ninguna marca ni secuela mediante una fibra óptica de 200 micras (más fina que una aguja de insulina) que se introduce bajo la piel. Una vez dentro, el calienta el relleno hasta que adopta un estado líquido. Ya licuado, se drena fácilmente con los dedos. Se realiza de forma ambulatoria y sin anestesia.  


Me depilé el pubis y ahora lo echo de menos


Es raro, pero se dan casos. Hay quienes, después de eliminar con láser todo el vello púbico, se arrepienten. La única solución es el implante. Se hace con pelos de la nuca. La Dra. Begoña Barros, del equipo médico de la Clínica de Trasplante de Pelo del Institut Vila-Rovira, pionero en España de los transplantes capilares, reconoce que “es un cabello por lo general diferente, más liso y que crece más, por lo que hay que recortarlo periódicamente. Pero salva el problema de la falta de vello”.

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